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Productor colonense Pablo Rivera
 
Pablo Rivera ha logrado a base de esfuerzo y sacrificio y con el apoyo del BDA mantenerse como un productor exitoso en la cría y ceba de ganado.

Ubicada en la Sardinosa de Majagual, Regimiento del Limón, Corregimiento de Miguel de la Borda, Distrito de Donoso, Provincia de Colón, y rodeada de exuberantes montañas cubiertas  por árboles de innumerables especies y de un verdor impresionante que deja perpleja la vista a quien tiene la fortuna de haber llegado allí; se encuentra la finca de Don Pablo Rivera Salinas, hombre de mediana estatura, de mirada penetrante, de carácter serio y de pocas palabras; ya que su trabajo y lo que ha logrado a base de esfuerzo y sudor hablan por si solo.

Raúl Martinelli y Adela Camaño, Gerente Regional del BDA en Colón, explica a productor Pablo Rivera y Efraín Rivera los nuevos planes de financiamiento de la institución.

Con palabras cortas y con la mirada fija en el suelo, como quien busca inspiración de la madre tierra, comienza a relatarnos como llegó a realizar el sueño de su vida. Don Pablo nos comenta que nació en el Guabo, Distrito de Chagres, en el seno de una familia muy humilde pero de padres y abuelos muy trabajadores que le inculcaron desde niño el trabajo serio y honrado. Aprovechando su juventud y en compañía de uno de sus hermanos, decide abrirse paso por si solo y emigra, en el año 1982 hacia lo que se conoce hoy como el Regimiento del Limón, tierras éstas que están a 45 minutos en lancha de la población de Miguel de la Borda, que es el lugar donde hoy día culmina la carretera en la Costa Abajo de Colón. Nos dice que cuando llegó al lugar que ocupa su finca, solo lo acompañaba un machete y algunos enseres en su chácara. Bajo estas circunstancias, lejos de la civilización y de las comodidades propias de los poblados, el señor Rivera choca con la montaña y se abre paso de  manera titánica, sólo con un ideal, establecerse ahí cueste lo que cueste. “Aquí he vivido mi vida, mis tristezas pero también mis alegrías y aquí quiero morir”, nos dice.

Vista parcial de la finca de Pablo Rivera, destinada a la cría y ceba de ganado.
Vista parcial de la finca de Pablo Rivera, destinada a la cría y ceba de ganado.

Levanta la mano, señala y nos describe con orgullo y satisfacción los límites de su finca. Son 250 hectáreas de terreno, en su mayoría ya desmontadas y aptas para el pastoreo, con 250 cabezas de ganado de ceba y cría, abundante agua, muchos árboles de buena madera y pastura de ratana y estrellita.

Nos relata muy emocionado, que muchos años atrás había realizado 3 pequeños préstamos al Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) para la siembra y cosecha de café, pero fue en el año 2004 que incursiona con el primer préstamo para la ganadería, que era su objetivo y su meta.

Hasta el momento el próspero ganadero ha realizado cinco préstamos y considera que le va muy bien con el Banco. Se siente complacido con las constantes visitas de los técnicos, quienes le brindan asesoría  y le ayudan a planificar mejor su finca.

Tiene entre su lote un torete pardo suizo con el propósito de que si construyen el camino, como se “rumorea” dice, puede entonces solicitar otro crédito e incursionar en el ordeño y así hacer mas productiva su finca.


El productor Pablo Rivera observa el lote de ganado después de haber sido marcado con los ferretes del BDA e ISA.

Antes de terminar su efímero pero conmovedor relato, nos dice una y otra vez que se siente sumamente agradecido por la presencia de la Gerente Regional de Colón Gladys Adela Camaño  y por Raúl Martinelli asesor de la Gerencia General, quienes se encontraban en la finca al momento de este relato, en compañía de varios técnicos de la institución, como parte de los programas de acercamiento y asesoramiento constantes hacia el pequeño y mediano productor que ha impartido la nueva gerencia a cargo del Lic. Rigoberto Amaya Montenegro.  Para él fue una sorpresa ver a estos altos ejecutivos del Banco en su finca. “Es la primera vez”, exclama, “que personas de la importancia de ustedes vienen a este lugar”.

Para llegar a esta finca los ejecutivos del BDA tuvieron que navegar por 45 minutos en lancha, mar afuera, desde la población de Miguel de la Borda hasta el caserío del Limón y luego montar a caballo por 1 hora, atravesando senderos y caminos lodosos verdaderamente intransitables, para darle respuesta y decirles a los productores, de aquellas tierras, que el Banco es de ustedes y para ustedes.
 
 
     
 

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